Pues solo el viaje hace al viajero; igual que solo hundiéndote aprendes a nadar.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Un vagón.
Y aquella chica cogió aquel tren, sin pensarlo, cegada por la luz que venía del vagón. Pues no vio ninguna otra luz en aquella estación oscura. Cogió un tren que no llevaba a ninguna parte. Pero aquello era mejor que quedarse quieta. No debía quedarse quieta. La simple cobardía le daba miedo, quería huir de aquel miedo. Ya que ella era valiente, de corazón fuerte, con un coraje que llegaba más lejos que cualquier tren. El camino lo dictaban las vías, pero ella elegía en qué parada quería bajarse. Y así lo hizo, y así lo hará.
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