Desconozco el origen de mis palabras,
vagan desoladas, emergen como plantas,
van atadas al tiempo con las cuerdas que un día hallé de los restos de mis vientos...
Ya la duda no ofende, solo es una parte del trato,
el destello no murió, se quedó en lo alto.
Retumban en mis sueños escenas falsas,
nuevas falacias,
ilusiones creadas muy fuera de la magia,
trampas de mi mente inventándose un mal rato,
reproduciendo frases que no conocen tacto.
Asustada, me vi encerrada entre las cuatro paredes de mi subconsciente,
apedreada por mis miedos,
ocho patas mostraban lo evidente.
Cambio ideas en busca de consuelos,
escapo de ese campo de dunas
donde el gris se hace intermitente,
y ya da igual a quien acudas,
nadie te parece suficiente.
Y dentro no hay celos,
no hay curas,
solo un absurdo velo,
una ociosa ayuda...
y demasiada gente
alrededor de mi hambruna.
martes, 16 de mayo de 2017
Hambruna
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