Extraño los vuelos entre los árboles del parque, aquellos aleteos de conciencia que entraban por mi mente cuando aun era un boceto, antes del color y antes de la herida... Antes de que todo, por cacerías, se echara a perder. Los extraño, en plural, en conjunto, el grupo, los grupos, todos juntos. Daría todo lo que sé por aprenderlo de nuevo, y aprenderlo de ellos...
Por los nidos donde habitaban búhos,
por los cielos estrellados dónde se perdía el humo.
Por los bancos de madera, las escapadas,
por las cabezas de piedra, los orgullos,
por las risas y por las malas,
por los tres llantos, y las mil carcajadas,
por los míos, los nuestros y los suyos,
por las caladas robadas en aduanas,
coleccionando historias de aventuras pasadas,
recolectando letras entre melodías acompasadas,
hablando de hadas, duendes y brujos,
pinceladas aguadas de lo que fue mi pintura soñada.
Os echo de menos, a pesar de los rollos,
cambiamos la piel del cordero por la del lobo,
escondiéndonos de un mundo que nos volvía cuerdos.
Porque lo fuimos todo entre litros y cogollos,
porque sabíamos huir y era como volar en globo,
por todas las movidas y por los futuros reencuentros,
Quiero veros, siempre quiero veros.
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