Veo ramas que se alzan hacia el deseo de ser rayos,
luces que bailan dentro de una cueva,
colores en el aire, humo denso que se distribuye por el cielo.
Barro, como prueba de que la danza fluye y termina donde,
tiempo atrás, todo se nos escapaba de las manos.
Vuelvo a ver y siento, vuelvo a callar y pienso,
todo lo que no te digo ahora es por el momento,
y siento, y ese no era el trato,
diablos bailan alrededor de un bloque de hielo,
así no se aprovecha el invierno.
Y es que da igual si lo congelo, si lo domo o si lo ato,
que el mar llegará, más gris que nunca,
y devolverá al fuego lo inventado.
Lo quemará todo de paso, arderá hasta la última página,
y me reencontraré con las palabras,
dueñas de unas cuantas balas,
amparadas por su ciencia incierta,
viviendo un tiempo inoportuno, presos en versos...
Vivo esperando.
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