Abierta a la sequedad de mis palabras,
socavando mis ganas, plantándoles cara
al saqueo de ideas que pervierten la calma.
A las camas hechas del bullicio
a las brechas que se esconden tras el precipicio,
buscando borrar el delirio anfibio que se congela,
a las horas muertas que dibujaron mi esquela...
Alas para volar y seguir la estela de una flecha,
que por el juicio de un pequeño vicio borró toda fecha
sosegando mi alma, atándola al karma para que no ande,
pisando de nuevo ese fuego que no arde, que hiela.
Analizando mis juegos mentales sin que el duelo desista,
preparando mi suelo para dar más pistas,
huyendo de nuevo, hallando retales de otras canciones,
sones que imponen ritmos mayores.
No quería explicaciones, ni robadas, ni dadas,
tiró unos dados pero la partida estaba empezada.
No se movió, ni dijo nada y el beso fluyó,
ahora está perdida y, dada la situación,
lamió su herida, escupió la espina
y, según la redundancia, sucumbió.
Y las piezas volvieron al tablero,
sin que nada las moviera,
quiero salirme de este Cluedo,
jugar a mi manera,
sentir que formo parte del vuelo,
no dejar puestas las cadenas,
pesar más que los pájaros en celo que anidan en las almenas
de una torre que rozaría el cielo si sus cimientos no fueran penas.
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